viernes, 10 de septiembre de 2010

tan cerca, pero lejos.....

Al final del túnel, ¿una escuela?


Un túnel más largo que el Hernandarias, formado sobre la tierra por imponentes eucaliptos al costado de un angosto camino, que se abrazan en lo alto empecinados en no dejar entrar la luz del sol; y mezclados entre uno y otro de manera , ubicadas sin orden, como sin importarles nada y cerrando los espacios nacen airosas con abundancia de hojas, bajas palmeras sin sentirse menos importantes que los gigantes que las protegen con un único color, verde, sólo verde pero único.

Cerca del final, un sencillo pero firme puente, sin barandas, es para permitir ver al lado izquierdo un gran claro de agua, y cerca de una orilla, la estatua de un ciervo seguido de diez perros de caza, que parecen cobrar movimiento por una permanente brisa que existe en el lugar, se hamaca de aquí para allá silencioso, transmitiendo la paz de la que disfrutan; el agua, los árboles, las aves y el sol. Al final, coronada de majestuosidad, una estatua da la bienvenida y luego un monumento, y otro, y otro, no hace más que reflejar el buen gusto por la naturaleza y el arte de quienes realizaron esta obra hace más de un siglo.

Esta es la entrada a la escuela número 202 Contralmirante Jorge Campos Urquiza, que aún conserva en su edificio, el sello de una época que dio un giro en la historia de Entre Ríos y el país, de ahí que en uno de los monumentos a la entrada conserve al pie, un agradecimiento con la inscripción:"AL VENCEDOR DE CASEROS" con fecha; febrero de 1932,haciendo referencia a la batalla librada el 3 de noviembre de 1852.

Ubicada a 50km al oeste de la ciudad de C del Uruguay en el corazón de la estancia San Pedro. Muy cerca del casco de la misma, la escuela.

De paredes anchas, dos aulas, baños cruzando el patio, una cocina impecable y un gran comedor, cómodo, sencillo pero en perfecto estado de conservación y pulcritud.

El mástil de la bandera en el centro del patio trata de sobresalir entre los árboles que lo rodean hermosos y llenos de vida, de distintas clases y colores según las flores del momento, no hacen más que llenar el paradisíaco lugar de magia, de frescura, de algo indescifrable que invitan a cualquiera a relajarse, observar y disfrutar.

Transcurre aquí la vida de veintitrés niños -se podrá decir como tantos niños- con dificultades comunes, tal vez normales de la época en que vivimos, con sueños, proyectos y anhelos, y algunos viajan hasta una hora y media a caballo debido a que viven a más de diez km. Sus padres viven en la zona por haberse criado ahí, o que han venido desde alguna provincia cercana por trabajo. ¿Son niños tristes o cansados? Se responde solo y basta con estar presente en un recreo y vivir un partido de fútbol donde participan todos, desde el más grande hasta el más pequeño, no hay suplentes, festejan cada gol como si se tratara de la final de un mundial, mientras que alguno se sale del juego para buscar la complicidad de la seño Verónica para que atrase o adelante el toque de campana según quien vaya ganando.

Aún se puede ver la inocencia de "chicos de campo" donde existe la solidaridad, donde el más grande cuida al más pequeño. Se divierten con algo tan simple como una caja de cartón y donde no falta el celular con la distracción propia de los mensajes de texto. Absorben la alegría y comodidad que solo se siente cuando alguien la brinda, tarea que realizan con mucho cariño las seños Jéssica y Verónica, que han viajado más de setecientos km. para ejercer su vocación, desde Dean Funes, ciento veinte Km. al noroeste de Córdoba Capital. Atienden entre las dos, desde nivel inicial a séptimo; no tienen tiempo para aburrirse, vuelven a sus hogares "cada tanto" dos o tres días para descansar según permita el fin de semana. Puede verse siempre en sus escritorios diversas manualidades que realizan junto a los chicos con elementos que les proporciona la naturaleza del lugar sin contar correcciones y tareas a preparar para el día siguiente que Jéssica como directora debe tener presente y al día. Mientras que Verónica enseña catecismo dos días a la semana en la estancia y un día recorre más de veinte Km. ida y vuelta a caballo parra enseñarles a chicos en sus hogares.

Actividades que solo se realizan cuando la vocación se siente, deben enseñar a sus niños a caminar por la vida. Leer y escribir, son solo las bases que los ayudarán a saber por donde van, pero el amor y el respeto al prójimo, son valores que ellas transmiten a diario. Recordarlas es una forma de agradecerles su labor que va mucho más allá de cumplir una función.

No hay comentarios:

Publicar un comentario